Raíces.

Nací el 7 de diciembre de 1989, en la Ciudad de México.

Vine al mundo en una familia de cuatro: mi madre, Cora Yolanda; mi padre, Rodolfo Aquiles; mi hermana mayor, Cora; y yo. Cuatro nombres, cuatro formas de estar en el mundo, cuatro historias entrelazadas.

Mi madre, Cora, ha dedicado buena parte de su vida a la Universidad Nacional Autónoma de México. Desde hace más de veinticinco años habita sus aulas, sus preguntas y sus caminos. Es Doctora en Administración, maestra e investigadora. Hoy coordina un programa de emprendimiento para mujeres. En su juventud fue jugadora de volibol, y algo de esa energía sigue en ella: fuerza, risa, broma. Es una mujer hecha de una sola pieza.

Mi padre, Rodolfo, murió en enero de 2024, después de atravesar una enfermedad terminal. También fue académico de la UNAM. Dedicó su vida a la política y a la educación. Fue Director General de la Biblioteca Central en los 80´s. Era politólogo, charro y psicoanalista: tres maneras distintas de mirar el mundo, de escucharlo y de cabalgarlo. En la secundaria jugaba basquetbol, aunque nunca le gustó demasiado la competencia. Durante los últimos 30 años lo vi correr o caminar todos los días, salir con su perro y pensar.

Mi hermana Cora defiende la tierra y la igualdad. Es Doctora en Pedagogía, da clases e investiga proyectos vinculados con el cuidado de la vida: los animales, el territorio, la tierra, el agua y criaturas como el ajolote. Es una mujer de convicciones firmes y amor profundo. Tiene dos hijas y un hijo, y en su vida se cruza la ternura, la fuerza y la búsqueda de la justicia.

Yo me he ido construyendo entre muchas vidas: la vida del cuerpo que entrena, cae, resiste; la vida de los libros, la música y las preguntas; la vida compartida con personas, equipos e instituciones que me hacen sentido. Desde chica, cuando me preguntaban por mis clases favoritas, yo decía: el recreo, educación física y la salida. La escuela no era, entonces, el lugar donde más quería estar.

Tal vez por eso, mucho de mi historia comenzó ahí: en correr, jugar, caer, competir, volver a intentar.

Soy, también, lo que he aprendido en el deporte, en la academia, en el trabajo y en los vínculos. Una historia todavía en movimiento.

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